Pueblos medievales

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Los pueblos son un testimonio del paso del tiempo, y en la Garrotxa hay muy buenas muestras, con permiso de los terremotos que afectaron a la comarca los años 1427 y 1428.

Desde la época medieval hasta la contemporánea, pasando por el legado judío, el renacimiento y el modernismo, los pueblos de la Garrotxa tienen una historia que hay que conocer, un pasado que ha dejado unos testimonios de primer orden.

Besalú y Santa Pau son, seguramente, los pueblos más singulares, pero hay muchos otros con un montón de historia por descubrir.

Empezamos la ruta medieval en Sant Joan les Fonts. Uno de los primeros puntos que os proponemos visitar es la iglesia del antiguo monasterio benedictino. El templo, declarado monumento nacional y que data del siglo XII, consta de tres naves y de un portalón protegido por un atrio. Es notable su pica bautismal, románica, con relieves y su Cristo en Majestad, de la cual se muestra una reproducción mientras que el original se guarda en el Museo Diocesano de Girona. Visitas: reserva previa al tel. 972 29 05 07.

También es de la misma época el puente medieval que une el núcleo antiguo de Sant Joan con la iglesia parroquial y la zona de Castanyer. Construido con piedra volcánica, consta de un arco grande y dos arcos laterales sobre els río Fluvià. A pocos metros del puente se levanta el edificio románico civil más antiguo de Cataluña. Es el Castillo o Estada Juvinyà, una casa señorial fortificada que en 1972 fue declarada Monumento de Interés Nacional. Después de la profunda remodelación a que fue sometida, el castillo o Estada Juvinyà, es ahora es el Centro de Interpretación del Territorio de Sant Joan les Fonts.

En Santa Pau, el núcleo antiguo entero requiere una atención especial. El recinto histórico del municipio está presidido por el castillo de la Baronía, que ya está documentado a mediados del siglo XIII. De planta cuadrangular, el palacio está integrado por un patio central que ordena las dependencias a su alrededor y que es fruto de un proceso constructivo que se extiende desde mediados del siglo XIII hasta el XV. En la vertiente sur del castillo se edificó un espacio más o menos triangular que dio lugar a la plaza Mayor, conocida antiguamente como Firal dels Bous, ya que era el punto de encuentro en días de feria y mercado. Este sector de Santa Pau, que ya estaba prácticamente consolidado en las primeras décadas del siglo XIV, configura una de las plazas medievales mejor conservadas de Cataluña.

Besalú es la tercera parada de esta ruta medieval. El conjunto histórico es uno de los más bien conservados de Cataluña con edificios religiosos y civiles de gran interés, como la iglesia del monasterio de Sant Pere. Fundada el año 977 y consagrada el 1003, mantiene un ventanal muy singular en su fachada; dos leones, símbolo de la fuerza y el poder de protección que ofrecía la iglesia, están encima de un simio y de un hombre desnudo, representación del mal y el paganismo.

En la plaza de la Iglesia de Sant Pere encontraréis la Casa Cornellà, considerada uno de los edificios románicos-civiles mejor conservados de Cataluña. El Hospital de Sant Julià, que conserva una fachada exterior del siglo XII, la iglesia románica de Sant Vicenç, con algún elemento de transición al gótico, el edificio de la Cúria Real y la Colegiata de Santa María, son otros ejemplos del enorme patrimonio de Besalú al cual da acceso al Pont Vell (puente viejo), fundado el siglo XI y reconstruido a lo largo del tiempo. De 105 metros de largo y 30 de alto, el puente de Besalú es el símbolo de la ciudad y la entrada principal al núcleo antiguo.

No podéis iros de Besalú sin visitar el mikwa y la sinagoga. Descubierto el año 1964, es el primer y único edificio de estas características encontrado en la Península Ibérica y el tercero de los diez que existen actualmente en toda Europa. Las excavaciones arqueológicas que continuamente se realizan en Besalú no hacen más que ampliar la larga lista de puntos de interés del municipio.

Ruta medieval