Paisajes rurales

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La Garrotxa es una tierra fértil, formada por valles, ríos, campos, masías, bosques (¡muchos bosques!) y pequeños pueblos que mantienen la esencia rural de toda la vida.

Para apreciar de cerca la belleza de estos paisajes rurales, nos podemos acercar a algunos de los valles de la Garrotxa, o subir a alguno de sus miradores para tener una vista privilegiada del entorno.

Os proponemos un paseo por Besalú, Riudaura, Santa Pau y la Vall d’en Bas.

Visitaréis Besalú, una de las muestras más importantes y singulares de los conjuntos medievales de Cataluña con un barrio judío único, la iglesia del monasterio de Sant Pere de la que destaca la originalidad de su girola, la iglesia de Sant Vicenç, donde se conserva una capilla gótica lateral dedicada a la Vera Cruz, la fachada de la antigua iglesia hospital de Sant Julià, la Casa de Cornellà y la sala gótica de la Cúria Reial. También podréis pasear por Sant Esteve d’en Bas, el núcleo administrativo de la Vall que tiene en la Plaza Mayor una iglesia románica del siglo XII con capiteles historiados y el Cristo en Majestad más antiguo de toda Cataluña; Hostalets d’en Bas, con la calle Teixeda y los geranios en sus balconadas durante el verano; y Joanetes, con la iglesia consagrada a Sant Romà que destaca sobre un paisaje montañoso con el macizo del Puigsacalm como telón de fondo. Puigpardines, que había sido un monasterio medieval muy importante, Sant Privat y la Pinya además del Mallol acaban de configurar esta ruta.

El trazado medieval de sus calles y la belleza de su paisaje hacen de Riudaura un nuevo punto de parada en nuestro recorrido. Paseando por el pueblo descubriremos la plaza del Gambeto, edificios como Can Bagó y la antigua capilla de Sant Marçal, actual sede del Ayuntamiento y del consultorio, además de calles como la de la Rutlla, la de Olot, la de la Terrica o de Rompeculs que hacen de Riudaura uno de los pueblos con más encanto de la Garrotxa y con un entorno más privilegiado.

El valle está formado por la riera de Riudaura, que le da nombre, y está delimitado por la sierra de Sant Miquel del Mont, el cerro de Coubet con su hostal de la Cantina hasta la loma de Canes y la sierra de Santa Magdalena de Cambrils. El monte de la Ofrena y el monte de la Miranda y la Rauta, separan Riudaura de la Vall d’en Bas.

Santa Pau es la última parada de este recorrido por los pueblos con encanto de la Garrotxa. Declarado Conjunto Histórico Artístico el año 1971, el municipio conserva una fisonomía típicamente medieval con murallas, calles irreguirregulares, rincones evocadores y edificios con un gran valor arquitectónico. Destaca el castillo de la baronía, situado al pie de la sierra de Finestres y documentado a mediados del siglo XIII. Cuando en 1278 se creó la baronía, el edificio pasó a ser residencia habitual de los señores de la jurisdicción y a partir del año 1300 se convirtió en el núcleo del recinto amurallado que se iría formando a su alrededor. ¡Pasado y presente confluyen en Santa Pau en un recorrido que no os dejará indiferentes!